Los Trastornos de Ansiedad afectan a un porcentaje muy elevado de la población, entre un 10% y un 20% según diversos estudios, llenando la vida de muchas personas de miedo e incertidumbre. Si bien las reacciones ansiosas forman parte de la vida, cuando estas se instauran en la persona pueden llegar a cronificarse si no se tratan. Los trastornos de ansiedad ocurren comúnmente junto con otros trastornos mentales o físicos. Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad:

  • Trastorno de pánico. En este trastorno se dan crisis recurrentes de ansiedad. Durante las mismas pueden aparecer cualquiera de los síntomas de ansiedad. La persona que padece las crisis suele vivirlas con temor hacia su propia integridad física o psicológica. Además, es frecuente la aparición de ansiedad anticipatoria (miedo persistente a tener otro ataque de pánico) y un comportamiento evitativo que hace que con frecuencia se desarrolle agorafobia.
  • Agorafobia. Es el miedo desproporcionado a que aparezcan síntomas de ansiedad en un lugar donde la persona teme de manera subjetiva que no podría escapar con facilidad o ser atendido. Incluye el miedo a los espacios abiertos, a las multitudes, a alejarse del domicilio, viajar, etc. Los comportamientos evitativos hacen que se generalicen los temores reduciendo notablemente la calidad de vida de quienes padecen este trastorno.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT). Es un trastorno que surge como  respuesta clínica a un acontecimiento estresante de naturaleza amenazante (evento traumático). Situaciones como, abusos contra la integridad de las personas, atentados, accidentes, maltrato, violaciones o catástrofes naturales son considerados eventos potencialmente traumáticos. Las víctimas de estos eventos pueden padecer reacciones postraumáticas, dándose gran malestar emocional y fuertes reacciones fisiológicas ante la presencia de estímulos relacionados con las situaciones o circunstancias que la persona ha sufrido.
  • Reacción a estrés agudo. Cada vez más común debido al estilo de vida de las sociedades occidentales. Es una reacción transitoria pero puede generar reacciones emocionales y psicológicas muy intensas.
  • Fobia social. La persona que la sufre, muestra ansiedad en situaciones sociales, las cuales suele evitar por el alto grado de malestar que le generan. Hablamos de personas con timidez extrema, que se puede dar en todas o en solo algunas facetas de la vida y que interfiere en su funcionamiento social.
  • Fobias específicas. Estos trastornos se  caracterizan por las manifestaciones desproporcionadas de miedo ante cosas, animales, personas o situaciones específicas, como por ejemplo: viajar en avión, ir al dentista, los ascensores, los perros, etc. La persona tiende a evitar el contacto con el estímulo o situación fóbica, lo que mantiene el problema.
  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Caracterizado por la presencia de ansiedad excesiva y persistente, no asociada a ninguna circunstancia específica. La palabra que definiría a este trastorno es preocupación. Los síntomas son muy variables: inquietud o sensación de estar continuamente nervioso, irritabilidad, dificultades de concentración, tensión muscular o problemas de sueño entre otros. Su curso es crónico y fluctuante, con períodos de empeoramiento clínico en relación con épocas de mayor estrés.

Publicado: 3 de Noviembre de 2015 a las 15:39